miércoles, 11 de noviembre de 2015

CREACIÓN LITERARIA

Carta de Dido a Eneas

En La Eneida, epopeya del poeta latino Virgilio, la reina de Cartago, Dido, afrentada y desconsolada por el repentino abandono de su amante Eneas, se ve arrastrada por el sufrimiento hasta llegar a quitarse la vida clavándose una espada en el pecho.

Los alumnos de Literatura Universal de 1º Bachillerato se han puesto en la piel de esta mujer y han imaginado cuáles serían sus últimas palabras. Hemos seleccionado la conmovedora versión de Gabriela D. Solís Baeza. Gracias, Gabriela.



La muerte de Dido, obra de A. Sacchi


En mala hora llegaste a mi vida, Eneas, en mala hora mi destino se unió con el tuyo. Ahora que veo tu barco desaparecer tanto de mi vista como de mi vida, me doy cuenta del error que cometí. Las palabras de enamorado que me dedicaste tiempo atrás ahora se las lleva el viento, el mismo que impulsa tu ida. Ni mis palabras ni mi llanto llegaron a frenarte ni un solo segundo, ni siquiera mi gran dolor fue suficiente para que me dedicases una sola de tus miradas. Nada fue suficiente para llegar a tu corazón, si es que aún lo conservas. Ahora comprendo que todos tus sentimientos murieron con tu ciudad y te aprovechaste de mi generosidad, de mí. Hiciste que rompiera una promesa eterna, hiciste que me consumiera en un fuego abrasador que tú mismo has apagado pues hoy no brilla más que la débil llama de una vela.
Yo te maldigo, Eneas, por abandonarme, por no contestar a mis súplicas, por arrebatarme todo cuanto necesitaba, a ti. La promesa de vida junto a mí que hiciste en aquella cueva no fue más que una ruin mentira.

Hoy te vas, Eneas, mas no creas que te irás con las manos vacías, junto a ti pesará en tu conciencia saber que has acabado con la vida de una inocente. Ya no derramaré más lágrimas por ti, pero tampoco voy a luchar. ¿De qué sirve, si el motivo de mi existencia se ha perdido? Te has ido llevándotelo todo contigo, llevándote hasta el último destello de mi alma. Ya no estás y esta débil vela se apaga con el soplo de tu marcha.

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